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Amigos,

Mis Hermanos Obispos y yo estamos alentando a todas nuestras parroquias en la Arquidiócesis de Los Ángeles a participar en el Día Nacional de Llamadas para Proteger a los Soñadores el 26 de febrero de 2018. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) ha designado este día como una oportunidad para que la Iglesia en todo el país exprese nuestro apoyo a los jóvenes conocidos como Dreamers o Soñadores, que llegaron a los Estados Unidos como menores que ahora están en riesgo de ser deportados del único hogar que conocen debido a la terminación de la Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA).

Los Obispos de Estados Unidos piden a todos los católicos que se pongan en contacto con sus representantes y senadores de ambos lados del pasillo político, y los alientan a unirse como líderes para llegar a un compromiso, encontrar una solución legislativa para los destinatarios de DACA y aquellos que son elegibles para DACA. Es hora de que el Congreso actúe antes de que el programa DACA llegue a su fin poniendo a millones de hombres y mujeres jóvenes en riesgo de ser deportados, dejando atrás el único hogar que muchos conocen.

Cuando el Congreso regrese al Capitolio el 26 de febrero, solo tendrá una semana para actuar antes de la fecha límite del 5 de marzo. Cada día después del 5 de marzo, los beneficiarios enfrentan la posibilidad de perder sus protecciones con DACA: su oportunidad para ir a la universidad, servir en el ejército, trabajar legalmente y sobre todo, para evitar la deportación. Incluso ahora, cada día que pasa, los jóvenes de DACA están perdiendo su estatus. Mientras el litigio pendiente ha bloqueado temporalmente la rescisión de DACA, es probable que la Corte Suprema revoque la orden temporal. Así que ahora es el momento de que nuestros legisladores hagan su trabajo.

Una abrumadora mayoría de los estadounidenses está de acuerdo en que los Soñadores necesitan una solución legislativa permanente. Apoyamos a estos hombres y mujeres jóvenes, muchos de los cuales contribuyen a nuestra sociedad y son miembros integrales de sus comunidades e iglesias. Es hora de que el Congreso actúe antes de que el programa DACA llegue a su fin poniendo a millones de hombres y mujeres jóvenes en riesgo de ser deportados, dejando atrás el único hogar que muchos de ellos han conocido.

Nuestros funcionarios electos saben lo que deben hacer. Necesitan saber que a usted le importa este asunto, y que a millones de votantes también les importa.

Reverendísimo Monseñor José H. Gomez
Arzobispo de Los Ángeles